
Se dice que la estafa es aquel delito por el que se que juzga a quienes a través del engaño se hacen de un bien patrimonial.
¿Y que es un bien patrimonial? ¿Sólo aquello que tiene que ver con los bienes materiales?.
Los estafadores son aquellos que a través del engaño material, además truncan los sueños, las aspiraciones o las posibilidades de otros.
Estafar es afirmar, prometer o declarar algo, sabiendo de antemano que no es verdad o que no lo haremos o que no lo cumpliremos.
¿Alguna vez has sido victima de un estafador?
¿Existe un sentimiento mas humillante que sentirse estafado?
De acuerdo a estadísticas, el porcentaje de estafas en el contexto de familiares y amigos es lejos el mayor. Esto no es de extrañar ya que en esos contextos los niveles de confianza son muy altos.
Difícilmente pedimos garantías a quienes conocemos de años o de toda
Esta historia puede ser interesante y reivindicadora para quienes hemos sido victimas de un estafador:
Fernando le presto a su primo Sergio todos sus ahorros y recién después de un juicio que duro 4 tristes y largos años pudo recuperarlos.
A pesar de todo lo que le toco vivir para lograrlo, Fernando tuvo mucha suerte. Las estadísticas indican también que la gran mayoría de las estafas no son penadas o no se pueden penar en Ley. El tiempo y las escasas o nulas evidencian siempre juegan en beneficio del estafador.
Fernando tuvo la suerte de que su primo cometió el error de darle un cheque en garantía, el cual Fernando nunca le pidió. Sergio lo hizó como una manera de demstrar su honestidad. Claro que Sergio, sabía muy bien que los cheques después de 3 meses quedan caducos y su engaño se asomaría recién después de 6 meses.
Sergio desde niño era reconocido por sus mentiras y fanfarronerías, pero era muy querido, todos se divertían con sus historias a pesar de no creerlas mucho. Sus mentiras no dañaban a nadie, al menos eso pensaban.
Con Fernando no se veían desde hacia unos 6 años, pero ellos fueron muy unidos cuando niños y jóvenes por lo que el tiempo no lograba borrar las huellas de esa amistad.
Sergio urdió su trama con paciencia y frialdad. Sabia que Fernando había recibido una pequeña herencia y que no seria muy complicado pedirle el dinero
Se las ingenio para que Fernando le diera una oficina en su pequeña empresa, desde ahí manejaría el “negocio” que inventó para estafarlo.
Fernando lleno de buena fe y cariño abrió sus brazos completamente para ayudar y acoger a su querido primo que pasaba por momentos de apremio “solo temporales” como éste siempre afirmaba.
Pues bien, cuando el engaño salió a flote, Fernando se quería morir.
Habló con él, le mostró todas las evidencias que había encontrado, pero fue inútil.
Lo primero que hizo el estafador fue negar tajantemente las evidencias del engaño (que, por supuesto ninguna de ellas era legalmente válida) pero cuando Sergio se vio acorralado le dijo a Fernando “es que si yo te hubiera dicho la verdad, tú no me habrías pasado el dinero” y no satisfecho con tener como excusa el mentir, agregó una mentira aún mayor “mi intención no fue engañarte, pensaba pagarte de todas maneras, no te preocupes yo te prometo que cuando pueda te voy a pagar”.
Los estafadores van uniendo una mentira con otra, una historia con otra historia, jamás reconocerán su estafa. Jamás pedirán perdón.
Luego de esa conversación Sergio se esfumó y para ello insinuó en su actuar estar “ofendido” y muy “sentido” por las acusaciones de Fernando.
Un día, después de muchos intentos por ubicarlo, lo invitó a reunirse para conversa. Le recordó que eran primos y amigos, que tenían valores, que era vital llegar a un acuerdo y por último recordarle que ese dinero era todo lo que su padre le había dejado y estaba desesperado. Fernando suplicó e imploró a su primo. No hubo respuesta.
Pasaron algunos meses y Fernando en su desesperación se acordó de aquel cheque que le había dado Sergio al cual nunca le dio importancia.
Lo buscó en la oficina por todos los benditos lados y no lo pudo encontrar, era ésa la única evidencia de que él le había pasado a Fernando el dinero ¡la única!.
Descorazonado y lleno de tristeza, rabia y rencor fue a su casa a refugiarse en los brazos de su mujer. Le contó lo del cheque, que no lo encontró, que ya no había nada que hacer, que el estafador había ganado.
Su esposa le dijo que valorara lo que tenia, su familia, los hijos, el trabajo, en fin todo aquello por lo que debemos agradecer…. sin embargo todo eso no era suficiente para calmarlo.
Hubo una profunda pausa de silencio.
De repente su esposa dijo “ A ver …a ver, me parece que aquí podría estar. Se levantó y comenzó a sumergirse en un mueble donde ella guardaba todos los documentos de
Al otro día llamo a Sergio para que se juntaran a conversar. Primero éste se negó pero al final accedió.
En
Sergio se río grosera y burlonamente y le dijo groseramente “ese cheque está caduco a si que puedes limpiarte el culo con él”, acto seguido se retiro dando un portazo.
A Fernando le hubiera encantado estar presente cuando Sergio tuvo que ir a reconocer el documente en el juzgado, hubiera sido testigo de cómo se la cayó la mandíbula de asombro a Sergio al darse cuenta de su increíble error: no haberle puesto fecha al cheque.
Igual pasaron 4 años de trámites judiciales hasta que la Ley le cayó sin misericordia a Sergio: Si no pagaba en un plazo definido, su lujosa casa iba a remate.
Sergio se arrastro, imploró y recurrió a todo tipo de argucias emocionales para quebrar la voluntad de Fernando. Y la respuesta de Fernando fue no.
El día indicado apareció con un cheque (prestado por otra inocente: una cuñada) que cubría la deuda y todos los gastos e intereses que correspondían durante los 4 años de juicio.
El daño material fue reparado. El daño emocional fue irreparable.
Fue una gran lección para Fernando quien finalmente aprendió a decir NO, algo que le hubiera aliviado tantos dolores en su vida.
También lo fue para Sergio, quien al menos aprendió que debe prepararse mejor para engañar.
Esta historia es real y es apenas una síntesis de lo que ocurrió. El conflicto se extendió por las familias involucradas y se quebraron antiguas relaciones. Muchas veces Fernando agobiado por la situación quiso resignarse a perderlo todo, la presión emocional que permanentemente recibió casi lo quebró.
Fue su mujer quien siempre lo animó a seguir.
Le decía que pensara en su Padre que le dejó esa herencia y en sus hijos, qué les diría en el futuro ¿Qué no tuvo el coraje de luchar?.



Comentarios recientes
hace una semana
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 3 meses
hace 3 meses
hace 4 meses