
Cuando el miedo nos sorprende repentinamente, por algún fenómeno externo (una amenaza), ese miedo es una emoción, y esta emoción se termina cuando el fenómeno termina. Es la emoción del miedo y es tan breve como intensa. En este caso el miedo nos protege, nos avisa para así enfrentar el fenómeno que lo provoca o salir arrancando, también eso si, nos puede paralizar. Pero cuando el miedo se instala en nuestra vida como un trasfondo permanente que va más allá de un fenómeno específico que lo provoca, ese miedo pasa a ser un estado de ánimo, el que nos acompaña y nos va sumiendo en la oscuridad lentamente, hasta que un nuevo fenómeno logre neutralizarlo; el entusiasmo por ejemplo. Este es el peor de los miedos, porque está oculto o lo escondemos o porque a veces ni siquiera distinguimos que estamos en el. En lo universal el miedo ha sido la herramienta más recurrente para obtener poder… y para mantenerlo. En lo individual, el miedo es el camino hacia el fracaso, la enfermedad, la muerte. Según la Organización Mundial de la Salud, más del 80% de las enfermedades son psicosomáticas (para regocijo de los farmacéuticos) . Primero se genera el miedo en la psique, luego bajan las defensas naturales del organismo dando paso a que la enfermedad se instale en el cuerpo. Es decir este proceso comienza con un pensamiento, se apoya en una emoción y se traslada al cuerpo. Yo no conozco a nadie que haya tenido influenza sin antes haber estado temeroso de contraerla. El estado de ánimo del miedo nos contrae, nos achica. La coherencia entre nuestro lenguaje, cuerpo y emociones se trastocan completamente cuando los cruza esta emoción. Si alguno de ustedes ha leído el maravilloso cuento de “Juan sin miedo” de los Hermanos Grimm , ahí se cuenta la historia de un niño que no conocía el miedo ni podía entender lo que era. Como todos en su pueblo sentían siempre miedo surgió en él la imperiosa necesidad de conocerlo y para ello salió a recorrer el mundo. Del cuento no les voy a contar más porque será un placer leerlo. http://www.yodibujo.es/c_5710/lectura/cuentos/los-clasicos/los-cuentos-de-grimm/juan-sin-miedo 
* Conversaciones con Dios


es un
bello cuento que conozco desde hace mucho......ilustrativo de tu artículo.
La soledad suele ser una buena compañía.
Saludos cordiales